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COL: La otra orilla del ruido — escena noventera con acento petrolero.

  • Writer: Joshunator
    Joshunator
  • May 17
  • 8 min read

Escrita por José "Joshunator" Inciarte


Imágenes: Cortesía Joshu Inciarte

Diseño: J. Abraham



Tamare, incubadora de una banda de nu‑metal zuliano


Urbanizaciones petroleras, calor del lago, expatriados, riffs y rebeldía: ese ecosistema de los noventa fue una cápsula. Una burbuja rara, anglo y zuliana a la vez; y nosotros, metiéndole distorsión.


Ese era el aire que respirábamos circa 1995, lo escuchábamos en el walkman, el discman, las fiestas del fin de semana, el club de Lagunillas, y teníamos ese plan que parecía inocente: “vamos a tocar como lo que escuchamos”.


Ocho años después —cuando ya no era solo “hacer ruido”— el A&R de Latin World ya había recibido nuestro press kit, y la cosa pintaba bien. Y sí, yo sé lo que significa “A&R”: la gente que escucha filtra, apuesta, firma y decide si tu propuesta se convierte en catálogo o se queda en cassette.


¿Verga, será que nos firman?


Para entender Decibel, hay que entender Tamare.


Tamare era una urbanización planificada, nacida del músculo petrolero: fundada por la “Creole Petroleum Corp.” En 1956, en plena Costa Oriental del Lago, en un contexto donde alrededor había caseríos con pocos servicios, pero la operación petrolera imponía su propio orden.


Geográficamente, Tamare se ubica en el eje entre Tía Juana y Ciudad Ojeda, y se asocia al río Tamare, que en mi mapa mental quedaban “a nada” de donde vivíamos.

La intención original de ese urbanismo era clara: ofrecer un entorno con vivienda, escuela, iglesia, centro comercial, parques, vialidad y ornato, y además funcionar como comunidad abierta, como “modelo” de vida urbana en la región.



"Casas de Techo Verde"


En los 90, PDVSA metió inversión fuerte y eso se sintió en los sectores, tipologías repetidas, viviendas pareadas, jardines… y algo que hoy suena casi fantasía para Venezuela, ¡sin cerca! Esa estética y esa lógica de “suburbio” encajaban con lo que se esperaba de la industria: trazados urbanos con estándares de vida y servicios superiores, y una rutina de confort.


La memoria colectiva las llamó “las casas de techo verde”. Y la gente que venía de Maracaibo —o de cualquier otra ciudad— decían: “Marico, ustedes viven en Wisconsin.”

Uno se reía… pero también entendía el contraste. Era el mismo Zulia, el mismo sol, el mismo lago, pero en la orilla del otro lado.


Esta descripción que doy, les prometo tiene un punto, y no es de fanfarroneo sino de ilustrar lo influente del entorno en donde los 5 integrantes originales de Decibel se conocen. Por cuestiones de trabajo mi familia y la de Carlos, viniendo de Maracaibo y terminando en la urbanización Tamare, nos conocemos con los hermanos Torres- Goyo y Jesus (Anibal, para los que no son de la banda o familiares) y Edgar.


Tamare fue incubadora porque era simple: vivíamos cerca, y un detalle que parece pequeño, pero no lo es: había espacio mental para imaginar. Cuando vivís en un lugar donde el orden urbano te deja respirar, te da chance de obsesionarte con algo en específico (así como la música), sin que la necesidad de supervivencia te distraiga.

Vivir en Tamare tenía beneficios extraños, televisión americana “gratis”. Montabas una antena “espina de pescado” con un descrambler, y veias canales premium en inglés: HBO, Cinemax, TBS… todo gringo, sin subtítulos, sin doblaje. No lo veíamos como privilegio; lo entendíamos como “normal”. Y ahí está la vaina: cuando algo es normal, te forma.


Sumále a eso que compartíamos con hijos de expatriados, y te queda un bombardeo constante: idioma, referencias, humor, estética, música. No era MTV como moda; era entorno. Y ese entorno te empuja a sonar de una forma intrínseca sin tener que pensarlo mucho.


En el colegio, la mayoría escuchaban rock. Mientras tanto, alrededor, la COL paría su propia escena: Ciudad Ojeda con punk/hardcore, Cabimas con muchas bandas, Tía Juana como el “Noruega de la COL” con metal más extremo.


Los primeros ensayos en casas de Tamare arrancaron en el 94, pero Decibel como nombre y como motor se consolidó en el 95. Éramos chamos y con tiempo: los fines de semana eran para ensayo, y a la mayoría de nosotros nos “calaban” el ruido. (Algunos por apoyo… otros por resignación).


Ese mismo año fue el 1er Festival de Rock y Petróleo en el Centro Hispano de Ciudad Ojeda. El cartel tenía un buen balance entre bandas de la COL y Maracaibo: La Iguana, Polvo Sónico, Arpía, 3PH eran bandas que ya tenían más experiencia, se notaba; y nosotros… cagaos. Tarima grande, gente, luces, y Jesus (que es el menor de la banda) con 15 recién cumplidos. Aun así, esa noche tuvimos una revelación: “Marico, Nos tenemos que poner pro”.


Dos años después volvimos a esa tarima con más gente y mejor sonido, es que era un concierto de Caramelo de Cianuro con el disco de Harakiri City. Éramos parte de las bandas de compensación, estábamos con el set armado con convicción.

La gente se lo tripeó. Pero pasó lo típico de Ley de Murphy para que aprendas: a mitad del set, se le rompió una cuerda a Goyo. Qué verga, de ahí pa’ lante, “O tenéis guitarra de backup, o cambiáis cuerdas más seguido”.


En el 96 tocamos por primera vez en Maracaibo: Frogus, por la 72. Yo había visto ese lugar reventar con otras bandas y pensé que sería igual. Nope. Poca gente.


Por lo menos ese día pudimos cuadrar con Ramiro Parra que estaba haciendo el sonido, y nos grabó el toque en cassette. ¡Primera grabación en vivo! Y nosotros felices como si hubiéramos grabado en Abbey Road. Porque uno no necesita multitrack para sentir que está dejando huella; a veces te basta una cinta y una noche.


El estilo de la banda fue agarrando forma por choque interno (del bueno): Thrash por un lado, grunge por el otro, Groove, un pelo de progresivo… y esa semilla proto‑nu‑metal que te explotaba la cabeza (Faith No More como puente mental para entender que podías ser pesado y raro a la vez).


Sumále anime, ciencia ficción, videojuegos… y ahí tenéis la licuadora cultural que nos hacía escribir riffs e historias. 


¿Y por qué cantan en inglés? en Maracaibo nos preguntaban eso todo el tiempo. Y muchas veces nos daba fastidio explicar, ¿tal vez pensarían que sonaba a excusa? No queremos parecer gringos, crecer en ambiente donde la cultura anglo era parte del día a día, te deja cableado el lado creativo del cerebro. Y cuando tenéis un frontman camaleón como Carlos, que asimilaba estilos rápidamente y escribía natural en inglés, eso se convertía en ventaja.


Principios del 95, recuerdo perfecto: un pana vuelve de Florida, pone un disco que la portada tiene una carajita en un columpio y una sombra, y yo: ¿Qué es esa verga?  Suena como Faith No More, pero no es”. 4 años después, suena Freak on a Leash (de esa misma banda, Korn) en el CD player, y mi tía (de misa y baladas) está lampaceando, tarareando el coro como si nada. Esa fue la prueba de litmus donde entendí que vivíamos una época donde el metal alternativo se volvió mainstream sin pedir permiso. Eso se filtró en Decibel, claro. Pero también nos metió la idea: si esto está llegando a todo el mundo, entonces ¿por qué nosotros no?


“Terminá la canción primero”


Venezuela estaba full de precariedad criolla, y no era un lugar fácil para una banda de metal. Una vez tocamos en el club Las Salinas de Cabimas y un carajo sacó una pistola en el medio de la olla e hizo tiros al aire, ¿Y vos creéis que paramos? “Terminá por lo menos la canción antes de bajarte.” Así era el país: caos, peligro, y una terquedad casi poética que te obligaba a seguir tocando.


Hicimos a Maracaibo el epicentro de exposición para la banda, y logramos tocar en los usuales centros de acopio: Arquitectura en LUZ, Canchancha (La Gramita), Contracultura en la Cotorrera y esa tradición “impelable” de salir del toque a comer hamburguesas a que el “El Rápido” en Cecilio Acosta. Eso también era parte de la escena: el after, la conversación, y la sensación de “hoy sí sonamos bien!”.


Mi top 3 de los toques fueron: FestiRock ‘99, RockShow (los dos en el Círculo Militar) y un concierto en el Colegio de Ingenieros (¡Los videos están en Youtube!).


Formamos parte de esa primera ola de bandas Nu Metal (o Metal Alternativo) que agarró bastante vuelo en el público marabino. Se sentía que en Maracaibo había una generación buscando algo que sonara moderno, pesado y con gancho a la vez. En esos años, el circuito se movía rápido, y los eventos “tipo vitrina” eran el termómetro de quién estaba de verdad listo.


Por eso el  FestiRock del ‘99 (mal llamado “FestiChamo”) se sentía como una batalla de bandas con premio real: la banda ganadora se iba al Festival Nuevas Bandas en Caracas, era el filtro a ver quién aguantaba la presión. Se dice que la asistencia al FestiRock rondó alrededor de 5.000 personas. Si mal no recuerdo, ese día competían 4 bandas, y 3 de esas eran claramente del ADN Nu metal: Santuario —que se había reinventado y modernizado el sonido— Resist Code (creo que en ese entonces todavía se llamaban Eutanasia) y Decibel. Las tres sonaron con nivel esa noche y el público respondió increíblemente. Santuario se ganó el ticket a Caracas. Siempre le dije al amigo Ysidro que nos debía la revancha. Después de ese festival quedó una camaradería entre las bandas: era como una competencia de hermanos; la escena marabina se alimentaba de eso, de verse la cara y volver a coincidir en tarimas.


Ese estilo nuevo siguió agarrando fuerza y lo veíamos también con bandas que venían de afuera con un sonido alineado. Agresión, banda venezolana radicada en Holanda desde finales de los 90, giraron por Venezuela en el 2001 y compartimos tarima con ellos en el Club Gallego de Maracaibo; esa noche fue especial con Polanco como invitado cantando “Too Many Years” con Agresión.


En contraste, Caracas también tenía su movida. Candy 66 fue la más representativa —y sigue activa— Hicimos un evento con Candy 66 en Cabimas y fue a casa llena, allí también nació una bonita amistad con los Candy.


Liquet y Después de Vieja eran otras dos bandas del género Nu-metal de Caracas con las que tocamos en el Roxy (para ese entonces ya difunto cine). Buena organización, bastante gente, pero el pelón grave de los organizadores fue no coordinar bien la hora de cierre, que era tempranísimo y obligó a todas las bandas a tocar como tres canciones y pa’ la casa.



Siempre pensé que el conciertazo perfecto hubiese sido un “Maracaibo vs. Caracas Nu-Metal Super Pow Wow Tumba la Casa Festival” (¡Hey, es un título provisional!) -- Con el choque de los “Big 6”: Santuario, Decibel, Resist Code vs. Candy 66, Liquet y Despues de Vieja… uff!, el pique Maracaibo Caracas no era invento: era el combustible de esa época.

En medio de todo eso, sacamos dos trabajos completamente independientes, que quedaron como cartas de cuando todavía estábamos completos como banda:


BioSystem Hi-Fi – crudo e inocente, ya agarrando músculo y queriendo sonar más de lo que el equipo permitía; con urgencia de “ahora o nunca”.


MIDI.Chlorian - más experimental y más “cabeza”, se siente el choque de influencias y la búsqueda de firma propia; menos “complacer” y más “descubrir”.


Ya para el 2003, aunque habíamos hecho mucho por cuenta propia—compartir tarima con bandas internacionales, exponer a la banda fuera del estado, sentíamos que la ambición era más grande que nuestros recursos. La última apuesta era firmar con Latin World, sello que tenía como foco en impulsar talento nacional. Nuestro coach en Caracas nos daba buen pronóstico, había interés… pero en medio del proceso, el equipo que manejaba rock dentro del sello cerró. Frenó en seco, sin “vamos a ver”.


En el 2004 hicimos un último concierto de despedida en Casa Acedo en Maracaibo. Fue emotivo, como cerrar una puerta despacito pa’ que no sonara el golpe.


Quedaron temas inéditos maqueteados ese año, guardando el sonido de la etapa final de la banda.


Y ahora con nuestro hermano Carlos, que esta fuera de este plano— es una necesidad más que nunca de cerrar ese ciclo….

 
 
 

1 Comment


bcsjbm
May 17

Siempre en mis oidos en mis espacios y donde quiera que me encuentre lo que para algunos es Guaco para mi siempre será Decibel y siempre estare a la espera del midi chlorian con my worst enemy incluida

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